La hospitalidad radical y el antídoto para la industria turística — Entrevista a Chris Christou

Esta es una entrevista que tuve con Chris Christou hace un par de meses. Chris y yo hemos colaborado juntos durante los últimos cuatro años en intercambios interculturales, tours y también reflexionando sobre nuestra posición hacia el concepto de "buen vivir" de las comunidades campesinas en América Latina. Chris es el presentador del podcast “The end of tourism”.


Vinik Juré. La mayor parte del tiempo damos por sentada la actividad turística, pero viajar no siempre fue así. ¿Cuál es el origen del turismo tal como lo conocemos?

 

Chris Christou. La historia del turismo, al menos del turismo moderno, tiene entre 300 y 400 años. Comenzó en lo que hoy es Gran Bretaña, Europa. Este tipo de viajes se conocieron como grand tours. Eran viajes particulares realizados por hombres de élite, generalmente en la adolescencia. Fueron viajes educativos y en gran medida seculares a los lugares que en su momento fueron considerados las capitales culturales de Europa. París tenía moda, comida y etiqueta; mientras que Roma y Venecia tenían arquitectura, historia y filosofía. Hay muchas otras ciudades involucradas, pero esos fueron los lugares principales. La razón más importante para ir era educarse en el contexto de una identidad masculina de élite aristocrática, y lo que significaba esa identidad.

Luego, lentamente, a lo largo del tiempo durante el siglo XIX, los viajes en tren se expandieron. En el siglo XX, hubo una expansión masiva de viajes de larga distancia y baratos: líneas aéreas de pasajeros, barcos, el barco a vapor. Esto básicamente abrió el mundo al turismo. Aunque hubo turismo antes de la Segunda Guerra Mundial, en gran medida sucedió como una industria derivada para los tiempos de paz. La infraestructura internacional para mover la industria surgió de los avances bélicos. Esto permitió que el turismo comenzara en la mayoría de las naciones de occidente.

En los últimos 70 años, vemos que esto se ha expandido a todos los rincones del mundo.

V. ¿Cuáles son las consecuencias de un modelo turístico nacido de la industrialización y la guerra?

 

C. El turismo global no podría haber existido sin la infraestructura de guerra. Tenía que venir de alguna parte. Tenía que tener una herencia o un linaje. Podríamos decir que si la guerra fue la economía de los malos tiempos, el turismo es la economía de los tiempos de paz, pero no están separados. Uno sale del otro. Esa infraestructura comenzó hace 400 años con el comienzo de los grand tours. De igual forma, las redes de caminos globales surgieron del imperio, de la guerra. Como sucedió con los romanos hace miles de años y con todos los demás imperios que puedas imaginar.

Históricamente, el turismo ha sido lo que me gusta llamar el “Caballo de Troya” de la globalización. Económicamente, el turismo es la industria más grande del mundo porque incorpora muchas otras industrias como el transporte, el alojamiento, la comida. Culturalmente, el turismo puede ser una forma para que las personas muestren su cultura, sus tradiciones, sus hábitos alimentarios, sus estilos de vida. Una de las consecuencias del turismo, y especialmente de la búsqueda de cultura, es que la primera víctima de esa búsqueda es aquello que los turistas van a buscar. En otras palabras, la manera de las personas de querer encontrar cultura y lugares, muchas veces significa que subvierten lo mismo que los educaría en virtud de su presencia en la escena.

Ocurre tanto por la gente local y los turistas. Los primeros desean compartir su cultura, los segundos llegan para vivirla. La mayoría de las veces, los turistas no pueden comprender las consecuencias a largo plazo de su presencia en la escena. No se quedan el tiempo suficiente para presenciar su impacto. Para la gente local es difícil de verlo conscientemente cuando toma generaciones para que ocurra. Si no se necesitan generaciones, como suele ser el caso hoy en día, me pregunto cuál es la pena necesaria para que la gente entienda que ellos también son responsables de esas consecuencias. Es decir, la transformación de su cultura en espectáculo, en souvenirs, en productos.

 

 

V. Hay sentimientos encontrados sobre el turismo para personas con valores liberales. En gran parte es claramente una fuente de crecimiento económico. Pero también puede ser una herramienta para explotar la tierra, las costumbres y los valores para la explotación del capital. ¿Cuáles son las características del turismo convencional actual?

 

C. La mayoría de los turistas en el mundo son personas que disfrutan de estilos de vacaciones con todo incluido. Estos viajeros suelen andar durante una semana o diez días. Suelen ir en viajes planificados por agencias de turismo. Básicamente, en estos viajes la gente sale disparada en aviones hacia todo el mundo. Generalmente llegan como completos extraños a cada lugar, pero suelen tener una especie de burbuja protectora. Esta podría ser el hotel en el que se hospedan o un guía, alguien que les traduzca y los oriente a lo largo de la semana.

Este turismo convencional, como tú lo llamas, genera una enorme cantidad de dinero. El dinero suele ir a parar a manos de la élite, los dueños de los hoteles que también son dueños de los restaurantes. Las empresas construyen muchas alianzas a lo largo de los años en conjunto con otras agencias que están dispuestas a pagar comisiones para seguir haciéndolo. La mayoría de los actores más importantes de la industria no son locales en relación con los lugares a los que van los turistas. Eso no quiere decir que los actores locales no existan. Muchas veces los que mandan son la élite local.

Es importante señalar que las formas en que se crea y mantiene la industria del turismo aseguran que la gran mayoría de las personas en el lugar estén excluidas, económica y culturalmente. Entonces, los turistas solo ven una cantidad muy pequeña de cómo es una cultura. A menudo esas imágenes son estereotipos. Por ejemplo, a muchos occidentales les gusta ir a Jamaica porque piensan que es un lugar donde todo lo que hacen es fumar marihuana y escuchar a Bob Marley. Pero obviamente no es el caso. La industria del turismo en gran medida canaliza dinero para desarrollar estas imágenes estereotipadas para que los turistas vengan a estos lugares, específicamente por esta imagen falsa de un lugar. Luego, canalizan los dólares turísticos a través de empresas que solo apoyan a la industria hegemónica. Así que hay muy pocas economías independientes que estén respaldadas por la propia industria del turismo.

 

Como dices, no se trata solo de propietarios extranjeros, a veces  se descarta que la élite local desempeña un papel de despojo en el sistema. A veces no se tienen muchos argumentos sobre este aspecto, pero aún así existe una sensación de malestar en la sociedad. ¿Qué piensas acerca de eso?

El turismo ocurre dentro de un modelo económico. Los lugares donde todavía existe cultura y los lugares donde vienen turistas de todo el mundo tienen un modelo económico específico, típicamente el capitalismo. Casi cualquier local realiza un intercambio transaccional con los viajeros en destinos turísticos o lugares que buscan convertirse en destino. Lo que significa que no hay nada que impida que los locales hagan con su propia cultura lo que hacen los extranjeros, en forma de extracción. Ya sea esa extracción mineral, biológica o cultural en forma de souvenirs. Por desafortunado que sea decirlo, también las experiencias de aprendizaje están sujetas a esa extracción. La pregunta inevitable es, ¿cómo puede la gente local honrar sus tradiciones de hospitalidad sin apropiarse de esas tradiciones, sin convertirlas en un espectáculo para el consumo?

 

Hablemos de la noción de hospitalidad que en cierto modo es la esencia del turismo. Las personas con intenciones honestas quieren ir a otros lugares para aprender de las experiencias de otra gente. ¿Qué pasa con la hospitalidad de las comunidades originarias? ¿Dónde encaja eso en el sistema turístico?

 

En el mundo de habla inglesa, la comprensión de la hospitalidad es en gran medida industrial. Por ejemplo, yo podría decir que solía ‘trabajar en hospitalidad’ en Canadá. Significa que solía trabajar en la ‘industria de la hospitalidad’. No hay distinción, en la gente como yo, entre hospitalidad e industria. Así es como a menudo se le conoce, la industria de la hospitalidad. Pero sugeriría que ese término es un oxímoron. Es decir, que esas dos cosas no pueden existir juntas. Tan pronto como se tiene la hospitalidad como una industria, entonces la hospitalidad real y vívida deja de existir.

Podemos intentar hacer la distinción entre esto y la forma de hospitalidad estandarizada y globalizada. Te doy un ejemplo: yo trabajaba para una de las cadenas hoteleras más grandes del mundo. Tenían capacitación, manuales y folletos que daban sobre cómo proceder 'hospitalariamente' en el trabajo. Esos manuales de capacitación son los mismos en todas partes del mundo para esa cadena hotelera, pero traducidos a diferentes idiomas. La razón de ello no es simplemente la estandarización de la técnica. La noción de hospitalidad industrial proviene del cliente. En ese contexto, no hay nada que te enseñen, ya sea como canadiense, mexicano o chino, acerca de una visión de la hospitalidad que sea tuya. Todo proviene de la noción de que dondequiera que vayan los turistas, deben obtener lo que necesitan y desean exactamente de la misma manera. Siempre en base a sus expectativas. La industria dirige la hospitalidad a través de este lente de comodidad, una necesidad de satisfacción o una necesidad de gratificación al cliente.

Lo hermoso y fascinante de conocer diferentes culturas es que la hospitalidad local se lleva a cabo con el fin de honrar el lugar de los huéspedes, en la mesa o en la puerta del anfitrión.

Siempre hay diferencias culturales entre las personas. Uno puede honrar o ignorar y corromper esas diferencias. Lo que sucede con el turismo liderado por la comunidad o la hospitalidad de los pueblos originarios es que a menudo tiene un alcance ilimitado. Hablo de la hospitalidad de nuestros abuelos que también eran campesinos y agricultores. Recuerdo volver al pueblo de mi padre por primera vez. Me senté con su tía, una mujer que nunca antes había conocido en mi vida. Me abrió la puerta, preparó todo lo que pudo en ese momento: comida y bebida. Aunque no podíamos hablar el mismo idioma, ella hizo esto por mí. A pesar de que yo era parte de su familia extendida, y era en gran medida un extraño, ella hizo esto por mí. Hay una sensación de hospitalidad sin límites por parte de los pueblos originarios o la gente “arraigada”, literalmente enraizada, en un lugar. 

Los turistas llegan con expectativas de cómo debería ser esa hospitalidad, así como expectativas de lo que deberían recibir y lo que no deberían recibir. Entonces, la hospitalidad ilimitada se encuentra con la expectativa ilimitada, y algo tiene que ceder. Algo tiene que doblarse para que esa relación no se rompa. Esta ha sido la historia del turismo moderno durante 50 a 70 años. Cuando los pueblos nativos abren sus puertas a los extranjeros, ya sean de otros países o de la gran ciudad, esa gente llega con expectativas. Lentamente, lo que sucede es que la gente local tiene que empezar a poner límites a su hospitalidad. Porque si no lo hacen, entonces la expectativa del extranjero destruirá esas tradiciones. En forma de hamburguesa, aire acondicionado, fontanería, bares y restaurantes. Llámalo como quieras.

Sin tener un recuerdo vivo de cómo es la hospitalidad radical o enraizada, los turistas no pueden reconocerla como tal. No como lo hacen las personas que están visitando. Entonces, existe este tipo de batalla entre las expectativas modernas y la hospitalidad tradicional. Uno tiene que dar paso al otro.

¿Cuál diría que es el impacto del tipo de turismo en el que no esperamos que nuestros anfitriones tengan límites?

 Estas cosas a menudo se discuten en términos de impactos positivos y negativos. La pregunta que nos tenemos que hacer es, ¿positiva para quién? ¿Positivo para qué? ¿Positivo cuándo? ¿Positivo dónde? Porque las cosas que crean un beneficio puede serlo solamente económico en el corto plazo.

Entrevisté a Deborah McLaren recientemente. Escribió un libro hace 30 años sobre el impacto del turismo. Fue una locura leer ese libro durante la pandemia por la actualidad de sus ideas. Básicamente, ella estaba tratando de hacer que la gente se diera cuenta de lo que estaba pasando y cambiara su comprensión. Nada ha cambiado. Ella describe como, con el turismo, tienes este tipo de fase de luna de miel. Todo es hermoso y estás enamorado, y nada podría alterar eso. Luego, después de un corto tiempo, las cosas comienzan a cambiar. Es inevitable. 

En la primera fase del turismo, la gente gana mucho dinero. Ellos ven todos estos cambios potenciales y posibles para mejorar en su cultura y sus comunidades. La segunda fase es cuando las cosas comienzan a alcanzar una especie de pico o meseta. Las cosas todavía están muy bien. Pero al mismo tiempo, las cosas no mejoran, permanecen igual. Entonces hay que tener crecimiento, lo que significa que hay más gente compitiendo por los mismos beneficios económicos, más gente llegando, más turistas. Más cambios en la cultura, más cambios en la ecología y así sucesivamente. Entonces llegas a un punto en el que hay demasiada competencia. De repente, hay hostilidad. Al principio, esa hostilidad a menudo se comparte entre la población local. Algo como, "no puedes tener tu negocio en ese sitio". "Tienes que poner límites a esto". "Todos tenemos que compartir las ganancias." Cosas por el estilo. Cuando hay demasiada competencia el lugar deja de parecerse a sí mismo y comienza a parecerse más a un centro comercial. Eventualmente, la gente no quiere ir allí. El lugar pierde su brillo y su candor, pierde su vitalidad. Un día llegará menos turismo. Finalmente, esa hostilidad se dirige a los turistas, porque no hay suficientes o no quieren gastar su dinero como lo hacían en el pasado.

Así que ese es un ejemplo de cómo existen estos ciclos que a menudo van con el auge y la caída del turismo. Los ciclos de crecimiento y disminución del desarrollo económico de un lugar. Los impactos son tan variados que es difícil considerarlos todos a la vez. Tenemos los impactos ambientales de viajar a un lugar, como la construcción de estructuras turísticas masivas u hoteles, restaurantes, centros comerciales, estacionamientos, aeropuertos y todo lo demás.

V. ¿Qué huella deja este tipo de desarrollo en las comunidades nativas que tienen otra comprensión de la naturaleza y la ecología?

El desarrollo desplaza a la población local. La gran mayoría de las veces, hay personas viviendo en los sitios de los grandes desarrollos turísticos en formas de vida de subsistencia, lo que significa que no necesitan esas nuevas cosas. Tampoco podrían costearlos, aunque quisieran. Viven de acuerdo con sus medios y lo que ese lugar les abastece y les confía. Cuando eso sucede, las personas que han sido agricultores o pescadores durante cientos de años pierden eso. Pierden tierra, tiempo y la capacidad de ir a pescar para mantener sus propios valores de vida. De repente, pescan para los restaurantes y los hoteles. No sólo eso, pierden la ecología espiritual heredada de sus ancestros en cuanto a sus relaciones entre la gente y sus cultivos y sus suelos; entre sus formas de pescar, los peces y el océano, así como las actividades rituales que se desarrollarían entre toda la comunidad.

Estos pensamientos y experiencias del mundo se cooptan para convertir a las personas en homo economicus. Esencialmente, una persona que paga por vivir su vida. La cultura se pierde por eso. La mayoría de las veces, estas son cosas que un buen número de personas tardaron cientos, incluso miles de años en desarrollar y mantener. Cuando estas cosas se pierden ya no regresan. Es tan simple como eso. No van a volver.

 

¿Qué entiendes por hospitalidad radical? ¿Es algo así como paremos el turismo? ¿O viajemos de otra manera, con otros objetivos? Dime.

Hice la referencia anteriormente de que lo que llamo industria de la hospitalidad debería denominarse hospitalidad industrial. Para que quede claro que es un oxímoron. A veces ocupo el término hospitalidad radical como una forma de imaginar o soñar la subversión de la hospitalidad industrial. Algo así como su antídoto. Tenemos la palabra radical que significa arraigado o enraizado, en su lugar. Hacer hospitalidad radical significa la capacidad de ser hospitalario desde tus propias formas de estar en tu lugar, de estar enraizado. Proviene de tus formas de estar en comunidad con la gente que te rodea.

La pregunta no es cómo, sino ¿dónde aprendes esto? Considera que la hospitalidad es siempre de naturaleza local. Nunca podría enseñarse a menos que vivas en el lugar en el que fue creada . La forma de ser hospitalario en un lugar depende de tu voluntad de estar allí, vivir allí y permanecer allí. También es un antídoto contra la globalización porque no se puede exportar. Entonces, cuando hablo de la hospitalidad radical, lo hago con mucho, mucho cuidado. Entiendo que no es otra etiqueta para pegarle a las cosas y decir que esto es “sostenible”, “verde”, “orgánico”. No podemos hacer esto porque la hospitalidad arraigada significa que tienes que comprometerte con el lugar, la comunidad y los tiempos en los que estás y dónde estás, y en ningún otro lugar.

Hablé de radical en términos de sus raíces etimológicas. Literalmente significa "en su lugar". La palabra hospitalidad proviene de una palabra muy antigua que alguna vez significó tanto “anfitrión” como “huésped”. Por lo tanto, describía una relación. Una forma de estar con la gente en un lugar en el que tu manera de ser hospitalario dependía de que todos los que te rodeaban fueran hospitalarios. Ser un testigo fiel, un buen ciudadano de tu lugar y tiempo. Eso significa que no puedes hacer eso en todas partes, no puedes hacer eso en ninguna parte. Sólo puedes hacerlo donde estás.

Y entonces, eso reta profunda y necesariamente las nociones de hospitalidad industrial que dicen que podemos hacer esto en cualquier lugar y puede ser lo mismo en todas partes. La hospitalidad industrial es globalización dicha de otra forma. La hospitalidad radical, conocer tu lugar y aprender tu tiempo es un antídoto para eso. Estar en comunidad, conocer el barrio y estar dispuesto a saber lo que significa ser huésped en ese lugar. Aunque sea el lugar donde naciste. Ese es el tipo de resistencia y resiliencia a la globalización que creo se necesita en nuestro tiempo.

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